jueves, 10 de mayo de 2012

Vuelvo a ser esclavo, vuelvo a despertar. La noche de anoche me dejó sin gas, ese reloj de mierda que ya empieza a pelear con mi tiempo. Miro hacia el techo, miro hacia el piso y en la guitarra no encuentro más que desperdicios de otra canción.
Y me levanto igual, igual como lo hice ayer, con la vena de perder la alegría de a poco. Como una roca que se erosiona y cae. Y salgo corriendo ya mi tiempo no está. Está el 91 y la General Paz; ahora, soy empleado de la Capital, de este infierno. Y llego hasta el centro que es todo protesta: el excluido reclama y el congreso que apesta. Y yo solo quiero patear al sistema hacia otro lugar.
Pero hoy ficho igual, igual como lo hice ayer con la vena de ser parte menor de este todo, que no me cierra y que me encierra mal.
Termina el día y en el cuadro del vidrio del '60' hasta constitución, veo la lluvia cayendo con furia, vaciando las calles, cambiando nuestro odio de color..
La madrugada me ve solo en la mesa viendo al mundo por televisión... No cambio nada y vuelvo a la cama, pensando qué tal vez mañana todo será un poco menos peor que hoy.

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